PAN advierte que la nueva Ley de Aguas pone en riesgo a familias, productores y municipios

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Enrique Dahud señala que la reforma impulsada por Morena centraliza decisiones, elimina certezas y deja sin respaldo presupuestal a quienes dependen del recurso.

El secretario general del PAN en San Luis Potosí, Enrique Dahud Uresti, manifestó su preocupación por los recientes hechos de violencia registrados en el país, donde ataques armados y explosivos en Michoacán y Morelos dejaron múltiples víctimas. Aseguró que, mientras el gobierno federal presume control y gobernabilidad, la realidad expone una profunda crisis de seguridad que afecta directamente a las familias mexicanas.

En ese marco, Dahud criticó la aprobación de la nueva Ley de Aguas impulsada por Morena, asegurando que la reforma “compromete el futuro hídrico del país” al centralizar decisiones y retirar facultades a estados y municipios. Según el dirigente, la norma no garantiza el derecho humano al agua, ni destina recursos adicionales para mejorar la deteriorada infraestructura hidráulica nacional.

El secretario panista explicó que el texto aprobado consta de solo 45 artículos y, aun así, transforma completamente el modelo de gestión del agua: convierte concesiones en permisos temporales, limita la transmisión de derechos, impone revisiones constantes y abre la puerta a que la federación decida el destino del recurso incluso por encima de los gobiernos locales. “Es una ley que quita certezas y complica trámites sin aportar soluciones reales”, afirmó.

Dahud sostuvo que el mayor riesgo es práctico y cotidiano: familias que deberán cumplir nuevas obligaciones sin apoyo económico, pequeños comercios sujetos a posibles recortes de suministro, productores agrícolas sin claridad para operar y municipios sobrecargados con responsabilidades técnicas que no podrán cumplir sin presupuesto. Enfatizó que el campo mexicano, ya golpeado por recortes federales desde 2018, podría enfrentar aún más restricciones.

Otro punto que calificó como alarmante es la discrecionalidad que la reforma otorga al gobierno federal para redistribuir agua entre entidades, lo que —según dijo— podría utilizarse como mecanismo de presión política. Añadió que el país ya enfrenta problemas serios: más de la mitad del agua potable se pierde por fugas en las ciudades y solo una mínima parte del riego agrícola está tecnificado, sin que el gobierno actual esté invirtiendo para revertir estas cifras.

Como respuesta, Dahud presentó las propuestas del PAN, enfocadas en dar certeza jurídica a concesionarios, reforzar los consejos de cuenca, crear un fondo nacional de infraestructura hídrica, proteger derechos de ejidos y comunidades, tecnificar el campo y asegurar que el agua recuperada permanezca en su región de origen. “Esta ley no resuelve la crisis y, en algunos casos, la agrava; por eso vamos a defender el derecho de todas las familias a un acceso seguro y justo al agua”, concluyó.

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