Imelda Elizalde Martínez señaló que las pymes necesitan condiciones fiscales favorables, menos trámites y mayor infraestructura tecnológica para reducir el uso de efectivo.
La presidenta de CANACINTRA San Luis Potosí, Imelda Elizalde Martínez, consideró que la transición hacia los pagos digitales debe ir acompañada de políticas que faciliten la adaptación de las pequeñas y medianas empresas. Explicó que disminuir el manejo de efectivo puede contribuir a mejorar el control de las operaciones económicas y favorecer la formalización de los negocios, siempre que existan las condiciones necesarias para hacerlo.
La representante industrial advirtió que la digitalización implica inversiones en tecnología e infraestructura que pueden resultar complicadas para las empresas de menor tamaño. Por ello, sostuvo que es necesario establecer mecanismos de apoyo que permitan a estos negocios incorporar nuevas herramientas de pago y modernizar sus procesos sin comprometer sus finanzas.
Otro de los aspectos que consideró prioritarios es la simplificación de los trámites administrativos, así como la revisión de la carga tributaria que enfrentan los establecimientos. De acuerdo con Elizalde Martínez, estos factores pueden influir en la decisión de los negocios de mantenerse al margen de la formalidad, por lo que llamó a generar condiciones que hagan viable su incorporación al sistema fiscal.
Añadió que las autoridades deben desempeñar un papel activo para facilitar la transición, mediante procedimientos más accesibles y medidas que ayuden a las pymes a invertir en su transformación tecnológica. Señaló que una mayor integración a la economía formal permitiría que las empresas participen de manera más sólida en las cadenas productivas y amplíen sus posibilidades de crecimiento.
Finalmente, Elizalde Martínez afirmó que el sector empresarial reconoce la importancia de contribuir mediante el pago de impuestos, pero consideró necesario que los recursos recaudados se traduzcan en beneficios para el país y en mejores condiciones para la actividad económica. Reiteró que el desafío consiste en impulsar la formalidad y la digitalización sin perder de vista las necesidades y capacidades de las pequeñas y medianas empresas.





