Anaqueles de los supermercados se han vaciado por las compras de pánico debido al apagón.
El apagón masivo que afecta a España llevó a que los supermercados se saturaran debido a las compras de pánico por parte de españoles ante la crisis eléctrica, con lo que se registran largas filas y ya hay desabastecimiento de algunos artículos.
Hasta hora se ha recuperado más del 35% de la red eléctrica en el país tras casi nueve horas del apagón que ha dejado varadas a miles de personas con la paralización del servicio de trenes, algunas afectaciones y vuelos demorados en aeropuertos españoles y complicaciones en el servicio de telefonía móvil.
En el centro de Madrid y en otras partes de España los supermercados han sido punto de reunión para buscar conectarse a la red Wi-Fi y poder comunicarse con sus familiares debido al apagón que ha afectado las redes y el internet móvil.
Sin embargo, decenas más de españoles han pasado de buscar terminar la incomunicación a caer en el caos de las compras de pánico debido a la falta de energía eléctrica. En diversos supermercados se registran largas filas en busca de adquirir diversos artículos, principalmente comida.
Los anaqueles de varios supermercados y locales comerciales ya lucen vacíos debido a la gran demanda de artículos como agua, sopa de pasta, pan, alimentos enlatados e incluso papel de baño y velas. Esta situación ha llevado a algunos establecimientos a pedir a los clientes evitar el acaparo de productos.
Las largas filas de clientes también inundan las cajas de los supermercados para pagar los víveres para enfrentar el apagón que ha llevado a declarar emergencia nacional en Andalucía, Extremadura, Murcia , La Rioja y Madrid.
El caos y la confusión se extendieron por toda España, que sufrió un masivo apagón que dejó al país sin luz este lunes, mientras las autoridades desalojaban a los viajeros de las estaciones de Metro y tren, que quedaron paralizadas.
Media hora después del mediodía, gran parte del país se quedó sin energía. De repente, los celulares perdieron señal, los aparatos electrónicos se desconectaron y ascensores y trenes se pararon.
Confundidas y sorprendidas, muchas personas se lanzaron entonces a las calles a retirar efectivo de los cajeros, mientras otras intentaban en vano encontrar una señal telefónica para comunicarse con sus seres queridos.





