Reducir horas de trabajo exigirá reorganización interna en las empresas para mantener niveles de producción y no comprometer su competitividad.
El director ejecutivo de la Asociación de Ejecutivos de la Gestión del Talento Humano de San Luis Potosí (ADERIAC), Vicente Aguilar Ordaz, destacó que la productividad empresarial no solo se define por maquinaria moderna o inversión tecnológica, sino por hábitos cotidianos dentro del entorno laboral. Subrayó que evitar desperdicios, realizar correctamente las tareas desde el primer intento y cumplir con los horarios son acciones que impactan directamente en los resultados de cualquier organización.
Con más de tres décadas de experiencia en la industria, Aguilar Ordaz enfatizó que llegar puntualmente, mantenerse en el puesto de trabajo durante la jornada establecida y retirarse al finalizar el turno son prácticas que fortalecen tanto la operación como el equilibrio entre la vida personal y profesional. “Todo esto contribuye a una cultura de productividad que también depende de la voluntad de cada trabajador”, afirmó.
Consultado sobre los efectos de la reducción de la jornada laboral, el especialista advirtió que esta medida podría generar complicaciones significativas en empresas que ya operan al límite y requieren tiempo extra para cumplir sus compromisos. La pérdida de alrededor de un día completo de labores por semana, dijo, podría traducirse en atrasos en la producción y, con ello, en la pérdida de contratos.
Aguilar Ordaz señaló que el panorama exige una rápida capacidad de adaptación por parte del sector productivo. Entre las alternativas mencionó la compra de nueva maquinaria, la reorganización de procesos o la contratación de más personal. Estas acciones, añadió, serán clave para enfrentar con éxito un cambio que inevitablemente obligará a replantear la estructura operativa de muchas empresas.





